Libre de Verdad (Estudio de Galatas)
Solo hay un evangelio - Galatas 1
Mauricio Cifuentes
31/08/2025
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Pasaje
Gálatas 1:6-9; Gálatas 1:11-12; Gálatas 1:13-24
Serie: Libre de Verdad — Estudio de Gálatas (Introducción — Capítulo 1)
Mauricio Cifuentes abre el estudio de la epístola a los Gálatas, escrita por el apóstol Pablo a las iglesias de la región de Galacia.
Solo hay un evangelio (Gálatas 1:6-9)
Pablo se asombra de que los gálatas tan pronto estuvieran abandonando al que los llamó por la gracia de Cristo para pasarse a "otro evangelio." No hay otro evangelio — el que altera el evangelio de Cristo queda bajo maldición.
El origen del evangelio de Pablo (Gálatas 1:11-12)
Pablo no recibió el evangelio de hombre ni fue enseñado por hombres: lo recibió por revelación directa de Jesucristo. Su llamado y su mensaje vienen de Dios, no de ninguna institución humana.
La transformación de Pablo: de perseguidor a predicador (Gálatas 1:13-24)
Antes de su conversión, Pablo perseguía y destruía la iglesia de Dios. La gracia de Dios lo llamó y lo transformó radicalmente — hasta los que no lo conocían glorificaban a Dios por el cambio en su vida.
Conclusión
La autenticidad del evangelio no depende de la aprobación humana. La gracia que transformó a Pablo sigue siendo la misma para nosotros hoy.
Mauricio Cifuentes abre el estudio de la epístola a los Gálatas, escrita por el apóstol Pablo a las iglesias de la región de Galacia.
Solo hay un evangelio (Gálatas 1:6-9)
Pablo se asombra de que los gálatas tan pronto estuvieran abandonando al que los llamó por la gracia de Cristo para pasarse a "otro evangelio." No hay otro evangelio — el que altera el evangelio de Cristo queda bajo maldición.
El origen del evangelio de Pablo (Gálatas 1:11-12)
Pablo no recibió el evangelio de hombre ni fue enseñado por hombres: lo recibió por revelación directa de Jesucristo. Su llamado y su mensaje vienen de Dios, no de ninguna institución humana.
La transformación de Pablo: de perseguidor a predicador (Gálatas 1:13-24)
Antes de su conversión, Pablo perseguía y destruía la iglesia de Dios. La gracia de Dios lo llamó y lo transformó radicalmente — hasta los que no lo conocían glorificaban a Dios por el cambio en su vida.
Conclusión
La autenticidad del evangelio no depende de la aprobación humana. La gracia que transformó a Pablo sigue siendo la misma para nosotros hoy.